Un reciente análisis de Kaspersky sobre campañas de phishing y estafas detectadas a nivel global reveló que el 88% de los ataques tiene como objetivo obtener credenciales de acceso a distintos servicios en línea. En menor proporción, estas amenazas también buscan hacerse con otro tipo de información, ya que el 9% se enfoca en la recopilación de datos personales, como nombres, direcciones y fechas de nacimiento; mientras que el 2% apunta a información relacionada con tarjetas bancarias.
La información obtenida mediante phishing rara vez se utiliza una sola vez. Las credenciales robadas en distintas campañas suelen agruparse en grandes bases de datos y venderse en mercados de la dark web, en algunos casos por tan solo 50 dólares. Los compradores clasifican y validan estos registros para confirmar si las cuentas siguen activas y pueden reutilizarse en diferentes plataformas.
De acuerdo con Kaspersky Digital Footprint Intelligence, los precios pueden variar significativamente según el tipo de información: desde menos de un dólar por accesos a portales globales de internet, 105 dólares para plataformas de criptomonedas y hasta 350 dólares por accesos a servicios de banca en línea. A su vez, los documentos personales como pasaportes o identificaciones oficiales se comercializan, en promedio, por 15 dólares, con precios influenciados por factores como la antigüedad de la cuenta, el saldo disponible, los métodos de pago vinculados y las configuraciones de seguridad.
A medida que estos conjuntos de datos se enriquecen y combinan, los ciberdelincuentes pueden construir perfiles digitales detallados que posteriormente facilitan ataques dirigidos contra directivos, personal financiero, administradores de TI o personas con activos relevantes o documentos sensibles.
Fabiano Tricarico, Director de Productos para el Consumidor para Américas en Kaspersky, explica: “El análisis realizado por nuestro equipo de investigación, indica que las credenciales representan casi el 90% de los intentos de phishing. Una vez recopilados, los nombres de usuario, contraseñas, números telefónicos y datos personales se agrupan, verifican y comercializan, incluso tiempo después del robo inicial. Combinados con nueva información, incluso datos antiguos pueden facilitar la toma de control de cuentas y ataques dirigidos tanto a personas como a organizaciones”.
Ante este escenario, desde Kaspersky comparten una serie de recomendaciones para reducir los riesgos.
- No confiar en enlaces ni archivos adjuntos recibidos por correo electrónico o mensajes y verifica siempre el remitente antes de abrir cualquier contenido.
- Revisar cuidadosamente los sitios web antes de ingresar información personal o financiera.
- Monitorear constantemente los movimientos bancarios.
- Activar la autenticación multifactor siempre que sea posible.
- Actuar de inmediato si las credenciales son robadas.
- Utilizar soluciones de seguridad.








