La tecnología inalámbrica de quinta generación (5G) continúa afianzándose en América Latina a medida que los usuarios de teléfonos inteligentes de la región utilizan cantidades cada vez mayores de datos y las industrias identifican oportunidades para la transformación digital. Se espera que América Latina y el Caribe cuente con 398 millones de conexiones 5G para el 2027, frente a los 22 millones a finales del año pasado, según Omdia y 5G Americas.
Junto con el despliegue gradual de 5G pública, varias empresas de la región están probando redes 5G privadas – redes inalámbricas dedicadas y seguras que conectan dispositivos dentro de una ubicación específica, como un campus, una fábrica o un hospital. La red 5G privada ofrece velocidades extremadamente altas y latencias bajas, además de una seguridad, escalabilidad y calidad de conectividad inigualables frente a las redes Wifi tradicionales.
Estas ventajas hacen de la red 5G privada una solución atractiva para una amplia gama de industrias, incluyendo la fabricación, donde la tecnología de vanguardia está permitiendo una nueva ola de digitalización, denominada Industria 4.0. Al permitir una conectividad masiva entre dispositivos, la red 5G privada puede alimentar una serie de aplicaciones, desde el mantenimiento predictivo hasta los robots móviles autónomos, que aumentan los ingresos y mejoran la eficiencia, la seguridad y la sostenibilidad.
La adopción mundial de la red 5G privada está siendo liderada por la industria manufacturera, seguida de cerca por la educación, la minería y los servicios públicos de energía, según la Asociación Mundial de Proveedores de Telefonía Móvil. ABI Research proyecta que el mercado mundial de redes 5G privadas crecerá a $47,5 mil millones en el 2030, frente a los 221 millones de 2021.
Entre los ejemplos más destacados de adopción de 5G privada en América Latina se incluye una alianza entre Nestlé y las empresas de telecomunicaciones brasileñas Claro y Embratel para desplegar una red 5G privada en la fábrica de chocolate del conglomerado suizo de alimentos y bebidas en Caçapava, en el estado de São Paulo, Brasil. El proyecto utiliza frecuencias experimentales licenciadas por Claro y permite velocidades de transferencia de datos de red hasta 25 veces más rápidas que 4G.
El mayor complejo hospitalario de América Latina, el Hospital das Clínicas de São Paulo, es otro de los primeros en adoptar la tecnología. En colaboración con la consultora Deloitte, el hospital universitario está utilizando una red 5G privada para realizar ecografías externas en una prueba piloto de la tecnología. Para evitar interferencias de una red 5G pública, el hospital obtuvo una licencia de red privada de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones de Brasil (Anatel) para utilizar 100 MHz en la banda de 3,7 a 3,8 GHz para el proyecto.
Otros ejemplos de despliegues de redes 5G privadas reales o previstos en la región incluyen la minería, la cual requiere redes muy fiables que puedan cubrir entornos subterráneos difíciles; la fabricación de acero, la cual puede aprovechar la 5G privada para impulsar la automatización, la eficiencia y la flexibilidad; y la logística, donde las redes 5G privadas pueden mejorar la comunicación entre los empleados de las terminales de contenedores y permitir la supervisión remota en tiempo real de la actividad y de equipos como las grúas.
A pesar de estas prometedoras aplicaciones, la planeación y despliegue de una red 5G privada puede ser difícil y costoso. Las regulaciones de telecomunicaciones, las cuales varían de un país a otro, son uno de los mayores obstáculos para la adopción de las redes 5G privadas en América Latina. Las organizaciones que buscan desplegar estas soluciones necesitan verificar que el uso de una banda de frecuencia determinada está permitido para las redes privadas. Sólo unos pocos países de la región han asignado espectro 5G para industrias privadas, incluyendo Chile, Brasil y Colombia, según una investigación realizada por Cullen International.
Las redes 5G privadas también plantean una serie de retos tecnológicos. A diferencia de las redes Wifi, las cuales son relativamente fáciles de implementar, las soluciones más sofisticadas de redes 5G privadas pueden ser muy complejas de integrar y probar, lo que requiere la experiencia de varios elementos de la industria. La ingeniería de radiofrecuencia y la planeación de la red son fundamentales, y hay que tener en cuenta una serie de cuestiones en el diseño y la arquitectura del sistema para garantizar la calidad del servicio de extremo a extremo.
Las empresas proveedoras de servicios, así como usuarias finales en América Latina, necesitarán casos de uso sólidos para justificar la inversión de tiempo, dinero y esfuerzo que supone la construcción de redes 5G privadas. Estos desafíos, requerirán alianzas con compañías integradores de sistemas, encargadas de liderar todos los aspectos de prueba e interoperabilidad, del caso de uso de la red privada 5G. Lo que permitirá garantizar las soluciones, haciendo siempre uso de tecnología de vanguardia, ofreciendo mayor velocidad, seguridad y fiabilidad sin precedentes en las comunicaciones inalámbricas privadas.
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